Llevo 22 años viendo cómo internet muta, pero lo que estamos viviendo a principios de 2026 no es una evolución; es una demolición controlada.
Mientras el mercado se echa las manos a la cabeza por la caída de las acciones tecnológicas, la realidad es mucho más cruda que una simple «rotación de cartera». Estamos ante la crisis de fe más grande de la era digital.
1. El elefante en la habitación: La IA no clica
El modelo publicitario que ha sostenido a gigantes como Google o Meta durante décadas se basa en un comportamiento humano: buscar, navegar y clicar.
Sin embargo, los datos son implacables: hoy, 1 de cada 50 visitantes web (hasta 7 en Blogs y grandes catálogos comerciales) ya no es un humano, es un bot de IA. Estos agentes entran, «raspan» tu contenido, ignoran el robots.txt y se marchan. No ven anuncios. No generan impresiones. No compran por impulso.
2. Una inversión masiva sin retorno claro
Los inversores se han cansado de las promesas. El capex (gasto en capital) destinado a IA ha sido astronómico, pero la pregunta en 2026 es: ¿Dónde está el dinero? Las empresas están desarrollando herramientas que, paradójicamente, hacen que el usuario no necesite entrar en las webs. Si la IA de búsqueda te da la respuesta directa, el tráfico muere. Y si el tráfico muere, el modelo publicitario tradicional es papel mojado.
3. La disrupción del software y la economía «Máquina a Máquina»
No solo es publicidad. El software tal como lo conocemos está bajo ataque. Las IAs generativas de última generación están reemplazando herramientas de suscripción enteras. ¿Para qué pagar por un SaaS complejo si una IA puede ejecutar la tarea por una fracción del coste?
«La inacción no es una opción. El mayor riesgo hoy no es invertir en IA, sino intentar proteger un modelo de negocio que el mercado ya ha sentenciado a muerte.»
¿Hacia dónde vamos?
En MAQAM y a lo largo de mi trayectoria como PM en esta agencia, siempre hemos defendido que la tecnología es el medio, no el fin. El éxito en este nuevo escenario no vendrá de captar «clics», sino de controlar el dato y saber monetizar el consumo que las propias máquinas hacen de nuestra información.
El internet de los humanos está dejando paso al internet de los agentes. ¿Está tu estrategia preparada para vender a una máquina?
